miércoles, 11 de enero de 2012
Fate with craps...
Se escuchaban truenos dentro de aquel navío en el que me encontraba.. Había sido capturado por unos piratas y ya había perdido la noción del tiempo, no sabía si era de noche o de día, llevaba encerrado en su bodega mas de tres días según las gaviotas. Sonaban a cada mañana y después por la noche todo estaba en silencio, ese periodo lo había sentido hasta en tres ocasiones.
Éramos cinco prisioneros, cuatro hombres y una mujer. Notaba como sus pieles desprendían gotas de sudor continuamente. Los hombres estábamos callados, esperando el momento en el que saldríamos de allí, en cambio a cada segundo se escuchaban los sollozos de la mujer, se encontraba en un estado de desesperación.
Llegó un momento del día en el que bajaron varios piratas a la bodega y entre risas en sus labios nos dijeron que era la hora de dar de comer a los tiburones. Nos agarraron fuertemente y nos subieron a cubierta donde nos esperaba la quilla. Nos pusieron en fila y empezaron a reírse y a comentar de que jugáramos a un juego. Pusieron una caja de madera enfrente nuestra y encima de ella colocaron dos cubiletes y cuatro dados. Escogieron a dos de nosotros, en la primera ronda a mi y a otro hombre, nos hicieron lanzar los dados, se trataba de que el que menor número sacara sumando sus dos dados lo tirarían a la quilla.
Empezó la partida y tiramos los dados, yo saqué un diez y el hombre sacó un siete. En ese mismo instante empezó a sonar gritos de celebración y lo agarraron fuertemente del pelo, lo levantaron y lo coloraron en el borde de la tabla, todos contaron hasta tres con gritos por medio y lo tiraron al agua sin piedad.
Decidieron que la chica no jugaría, nunca entendería el porque. Pero llegó la segunda ronda entre los otros dos hombres, al final acabamos yo y el desconocido y volví a ganar.
En aquel momento algo iba a suceder que nunca habria deseado. Me quitaron las mordazas y a la mujer también, apareció el capitán y apuntándome con un trabuco me dio una espada, a la chica también le dieron una, en aquel momento entendí que querían que peleáramos la mujer y yo.
Sabía que si no lo hacía me mataría, en ese mismo instante cerré los ojos y me puse a pensar, en mi cabeza apareció una frase: "Seré un prisionero con una oportunidad para vivir, pero no podre vivir habiendo matado a una mujer."
Me giré, miré al capitán y con rapidez le corte el cuello con la espada que el mismo me dio. cogí la pistola rápidamente y me puse en una esquina amenazando a los tripulantes de que los mataría. Obligue a que bajasén la barca del navío y que colocaran a la mujer en ella, lo hicieron y en ese momento dispare a unos barriles de pólvora que habían en el pie del mástil, me tiré de cabeza al agua y subi a la barca. Ella me miró y llorando me dio las gracias y supe que lo que hice en aquel momento no fue solo salvar mi vida si no también la de ella.
Fate with craps...
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