miércoles, 21 de diciembre de 2011

Sweet Wishes.



Me levanté tan agotado aquella mañana.. Al despertar, un interruptor en mi cerebro se activó, nunca sabré el porqué, pero allí estaba mi cerebro trabajando sin parar notando suavemente el cansancio mental a cada minuto que pasaba.

Pensé: ¿Por que pierdo tanto tiempo de mi vida pudiendo hacer cosas con las que me sentiría a gusto?

Mis amigos, esas personas que tantos ratos han pasado conmigo, desear que lleguen esos días que sientes que somos como una manada rugiendo sin cesar que destrozan el muro de la tristeza y de la soledad, solo hay una cosa que superaría esta sensación. Ella...

Desearía poder ver mas a menudo a esa chica que tan atado me tiene en sus cuerdas, sentir la suave brisa de la mañana y desear que fuera ese soplido que la mantiene viva y que día a día rozan sus dulces labios, poder ver envejecer a su lado esos maravillosos arboles que observo cada día al salir por la puerta de acero que me mantiene preso en mi casa.

Pienso en el momento de poder abrazarla y sentir como crujen los finos huesos al juntar mi cuerpo con el suyo en un intento de unir nuestras almas y poder ver el horizonte de sus ojos a menos de diez centímetros.

Me encantaría poder despertarme en la cama y que mi primera imagen fuera su maravilloso pelo, poder sentir su calurosa piel, dentro de nuestro escudo de mantas que tanto nos protege del frío, ver su despertar mientras mi corazón palpita fuertemente y mi dormida piel se despierta desbocada, provocando un escalofrío que derrapa por todos los poros de mi piel, en ese mismo instante escuchar una voz débil y dormida dándome los buenos días.

En aquel instante mi felicidad no cabria en ningún rincón de esta tierra.

Por desgracia.. No todos los deseos se hacen realidad. 

Sweet Wishes...

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